Blog: Terapias y tecnologías para la Salud

21 septiembre, 2017

Onnetsu, la terapia del calor y la vida

Entre las muchas terapias energéticas, y aunque aquí es todavía poco conocida, la Terapia Onnetsu, que consiste en la aplicación de Rayos Infrarrojos Lejanos (FIR), posiblemente avance muchas posiciones en los próximos años. Una innovadora estrategia indicada para el tratamiento de patologías muy diversas, inocua, indolora, no invasiva y sin apenas contraindicaciones ni efectos secundarios…

Los Rayos Infrarrojos Lejanos (Far InfraRed Radiation), considerados un tipo de luz no visible, fueron descubiertos por parte de la NASA alrededor de los años 60. Inicialmente se emplearon sobre todo en saunas por tratarse de una franja del espectro de energía electromagnética que además de emitir calor, poseía notables propiedades terapéuticas. Un par de décadas más tarde, la Dra. Tomeko Mitsui y la Dra. Kazuko tuvieron la brillante idea –nunca mejor dicho– de aprovechar estas cualidades y fusionarlas con el concepto base de la Moxibustión. De esta curiosa mezcla de tradición milenaria y vanguardia surge en 1988 el Onnetsuki.

 

¿Qué es el Onnetsuki?

Se trata del dispositivo utilizado para la Terapia Onnetsu, emisor de estos Rayos Infrarrojos Lejanos, con forma de pequeña pala que se va deslizando sobre la superficie del cuerpo, como si se tratase de un masaje termal que proporciona un calor suave y agradable. Está indicado en el tratamiento local y/o sistémico de una considerable lista de patologías: artritis, ciática, asma, dermatitis, úlceras, problemas digestivos, osteoarticulares, del sistema urogenital, diversos tipos de cáncer (optimizando incluso el resultado de los tratamientos tradicionales de radioterapia y quimioterapia que puedan seguirse de forma simultánea)…

Aunque indudablemente cada patología tiene sus particularidades, la pérdida de la salud implica en origen una serie de factores comunes, que son precisamente sobre los que actúa esta terapia. Su mejora terminará repercutiendo sobre los síntomas más locales y específicos. Efectos positivos en un 90% de los casos, hacen que en Japón, el Ministerio de Salud lo reconozca como instrumento médico, por lo que allí es una terapia ampliamente extendida.

 

¿De qué forma actúa?

La moxibustión, concepto base de la Terapia Onnetsu parte del principio de que las células cuando pierden su equilibrio, su homeostasis, se van quedando frías y faltas de energía. Los Rayos Infrarrojos Lejanos además del aumento de la temperatura en esas zonas, tienen diversos efectos biológicos: incrementan la calidad de los glóbulos blancos, refuerzan el sistema inmunitario, alivian el dolor, regulan tanto la circulación sanguínea como la linfática, estimulan la producción hormonal, equilibran los sistemas nerviosos autónomos simpático y parasimpático, facilitan la regeneración de tejidos, la eliminación de toxinas y patógenos, mejoran la calidad del sueño…

La banda de emisión del dispositivo, entre 8 y 14 micras de longitud de onda, coincide con una pequeña parte de la energía que proviene de la luz solar –en su mayor parte radiación infrarroja. Precisamente son estas frecuencias no solo las que permiten que las plantas hagan la fotosíntesis, por ejemplo, sino que resultan imprescindibles para la supervivencia de cualquier ser vivo. Esto sumado a un buen índice de penetración al interior de los tejidos (unos 25cm) genera efectos apreciables desde las primeras sesiones, profundizando mucho más allá de la superficie de la piel.

Las culturas orientales hablan también del Ki, Chi o Prana –dependiendo del país– como la energía interior humana que fluye por nuestro organismo cuando estamos sanos. Hipótesis aparte, lo que sí podemos afirmar a día de hoy es que se ha podido medir la radiación infrarroja procedente de las manos de los practicantes de QiGong o “Toque Terapéutico” y tiene entre 5 y 25 micras de longitud de onda. El hecho de que la longitud de onda del Onnetsuki (8-14 micras) esté comprendida dentro del rango de emisión del Ki (5-25 micras) explicaría que nuestra biología resuene y responda tan positivamente a esta terapia.

No obstante, tal y como apunta la filosofía oriental en lo concerniente a la salud: no es el terapeuta ni los Rayos FIR los que curan, sino que ejercen como canales que proporcionan la energía precisa para que el propio organismo del paciente recupere su capacidad de autocuración –capacidad de la que por cierto ya hablaba Hipócrates hacia los siglos V-IV a.C., considerado padre de la Medicina en Occidente.

25 abril, 2017

Del tratamiento del síntoma a la prevención

Más allá de nuestro plano puramente fisiológico y material, por todos conocido, hoy en día sabemos que los seres humanos somos una realidad compleja y multidimensional que consta además de otro energético (del que ya podemos afirmar con absoluto rigor científico que poseemos evidencias de su existencia, pese a la controversia casi histórica que se ha generado en torno a él, especialmente en Occidente).

Y yendo un poco más lejos, aún podríamos considerar otros planos: el emocional, el mental, e incluso, e independientemente del sistema de creencias que cada cual tenga, el espiritual es también parte esencial de nuestra naturaleza humana… Y todos ellos están totalmente fusionados y en continua interacción formando parte de un todo indisoluble – lo de separarlos es un mero recurso didáctico para facilitar su entendimiento. Lo que quiere decir que cualquier alteración, sea al nivel que sea, podría acabar repercutiendo tarde o temprano sobre todos los demás, si no tomásemos ninguna medida para evitarlo. Y esto implica, y es algo que deberíamos tener muy presente, que la enfermedad no es el síntoma, ni el conjunto de ellos.

 

TRATAMIENTO INTEGRATIVO DE LA ENFERMEDAD

La enfermedad es un proceso que empieza en una pérdida de equilibrio bien sea a nivel mental o emocional, anterior, en todo caso, a cualquier manifestación fisiológica. El síntoma entonces no es más que la consecuencia final, la materialización de una falta de coherencia.

Por esta razón, a la hora de abordar cualquier problema relativo a la salud de la forma más breve, eficaz y resolutiva posible, se plantea la conveniencia de un tratamiento integrativo, con una perspectiva global que abarque todos estos aspectos. Que sume sinergias, añadiendo al tratamiento fisiológico de la medicina convencional, un acompañamiento emocional, fundamental sobre todo para que nos ayude a entender el origen, el momento en el que se produjo el desequilibrio y el mensaje que nos transmite la enfermedad.

La terapia energética (las opciones son innumerables: acupuntura, auriculoterapia, microcorrientes magnéticas o electromagnéticas, reiki, homeopatía, etc.) constituye otro apoyo muy importante para que los síntomas más resistentes, tanto en patologías agudas como crónicas, empiecen a remitir, con la gran ventaja de que son tratamientos sin apenas contraindicaciones ni efectos secundarios.

De no ser así, si nos limitamos simplemente a curar síntomas, a tratar la enfermedad sólo en su manifestación más superficial, existe el riesgo de que la causa permanezca sin resolver, de que sigamos en estado de conflicto, aunque sea a nivel subconsciente. Y pese a que pueda observarse una mejoría, cabe la posibilidad de que nuestro organismo encuentre otra vía de expresión para trasmitirnos de nuevo su mensaje de alarma. Porque la enfermedad es la búsqueda por parte de nuestra biología de una solución a un estado de desarmonía o como dijo Carl Gustav Jung: El síntoma es el esfuerzo que la Naturaleza hace para sanar al hombre.

 

EL ENFOQUE ENERGÉTICO

Entendido este concepto, el enfoque energético de la salud nos ofrece, además de una amplia gama de poderosos tratamientos, una ventaja que implica una evolución fundamental desde una medicina sintomática a una medicina preventiva.

Esto se ha hecho posible especialmente desde que los últimos avances de la tecnología han puesto en nuestras manos dispositivos, con los que a través de pruebas inocuas y no invasivas es posible medir, reconstruir y visualizar prácticamente “aquí y ahora” el campo electromagnético humano.

Y es un hecho particularmente interesante porque, como ya se demostró a lo largo del siglo anterior gracias al trabajo de grandes científicos como Alexander Gurwitsch, Albert Szent-Györgyi, Harold Burr, Robert O. Becker, Herbert Fröhlich, James L. Oschman, Fritz-Albert Popp… es la energía la que dirige y organiza todos los procesos metabólicos y bioquímicos que se dan en nuestro organismo a nivel celular. Dicho de otra forma, y en muy resumidas cuentas: la energía es previa a la materia.

Este descubrimiento aparentemente simple tiene una enorme trascendencia: el análisis del campo electromagnético humano viene a ser una especie de escáner de “tendencias” en lo que a salud se refiere.

Si un análisis de sangre nos da una visión global de nuestro estado en parámetros fisiológicos (nivel de azúcar, colesterol, glóbulos blancos, hemoglobina, hierro…), el campo electromagnético nos da una visión igualmente global pero basándose en parámetros energéticos: estrés, simetría, equilibrio de órganos, reservas… lo que implica poder detectar si hay algún valor fuera de los niveles óptimos que nos ponga sobre aviso. Es decir, un patrón energético que estuviera alterado nos permitiría ver, en personas que hasta el momento es posible que no hubieran presentado ninguna sintomatología más allá del cansancio o el estrés, qué órganos o sistemas, bien por exceso o bien por defecto de energía, podrían llegar a desencadenar una disfunción – suponiendo que la situación desequilibrante se perpetúe en el tiempo sin tomar medidas al respecto.

Éste, tal como preconizaba Richard Gerber en su libro “La curación vibracional”, es un paso importantísimo que además de liberarnos de la carga de sufrimiento que conlleva la enfermedad, da pie a tratamientos más sencillos, más breves, más inocuos y menos costosos, puesto que siempre va a ser más fácil corregir un desequilibrio energético que sanar una enfermedad.

Y otro factor no menos importante, el paciente pasa a ser parte más activa y responsable de su salud. Una vez que accede a esta información, de él, de su voluntad, su coraje, su iniciativa y su disposición a posibles cambios en su estilo de vida va a depender que, una vez descubierto su conflicto pueda evolucionar y recuperar el estado de coherencia, salud y bienestar.

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